Te medimos cuánta plata se te va cada mes en consultas que nadie contestó, seguimientos que nadie hizo y clientes que no volvieron. Te lo mostramos en pesos, con tus propios números. Después tapamos esas fugas, ordenamos el negocio por dentro y solo entonces salimos a traer más gente. Y mientras eso pasa, vamos dejando cada cosa convertida en procesos, para que llegue el día en que el negocio produzca aunque tú no estés parado ahí.
Diagnóstico gratis. Toma 2 minutos desde el celular, sin compromiso y sin pedirte datos de tus clientes.
Cualquiera de estos es un buen lugar para empezar — nuestro trabajo arranca justo ahí.
No apareces en Google ni tienes página web
Tu Instagram o Facebook llevan meses dormidos
Se te pierden mensajes de WhatsApp todos los días
Ya tienes varias personas contestando y todo se desordena
No vendemos piezas sueltas. Es una escalera: cada peldaño se paga con el resultado del anterior, nunca subimos uno sin medir el de antes, y todos apuntan al mismo destino — que tu negocio pueda funcionar sin que tú tengas que estar ahí.
Revisamos tu ficha de Google, tu web (si existe), tus redes y cómo te está encontrando —o no— un cliente hoy. Te entregamos un informe con las fugas ordenadas por lo que más dinero te cuesta, no por orden temático.
Llenar mi Evaluación Inicial →Sitio web propio, ficha de Google Business corregida, botón de WhatsApp con mensaje precargado. Medimos cuánta gente te contacta al mes antes de tocar nada — sin esa foto inicial no se puede demostrar nada después.
Montamos a BETO en tu WhatsApp. La mayoría de los negocios pierde entre 40% y 60% de las consultas por contestar tarde — no es falta de clientes, es que llegan y nadie alcanza a responderles. Recuperar eso no necesita gente nueva: es dinero que ya estabas generando y se estaba yendo.
Por qué empezamos aquí: recuperar dos o tres trabajos al mes de los que hoy se te están yendo suele cubrir de sobra lo que cuesta el acompañamiento, sin haber traído todavía un solo cliente nuevo.
Hoy el negocio produce mientras tú estás ahí. Si un día no abres, ese día no entra plata. Eso no es tener un negocio: es tener el trabajo más exigente del mundo, y encima te tocó comprarlo.
Aquí convertimos en procesos lo que hoy vive en tu cabeza: cómo se atiende, cómo se cotiza, cómo se cobra, cómo se entrega. Escrito tan simple que una persona nueva pueda hacerlo bien desde su primer día, sin que tú tengas que estar encima.
Es lo mismo que hizo McDonald's: no salieron a buscar a los mejores cocineros del mundo, diseñaron un proceso tan claro que un muchacho de dieciocho años entrega el mismo resultado todos los días. El principio sirve igual en un taller, en una veterinaria o en una empresa de transporte — no hay que ser grande para aplicarlo.
Tú sigues mandando. Lo que cambia es que dejas de ser el que tiene que estar. Y con ese tiempo decides qué hacer: abrir otro punto, repetir el modelo en otra parte, o simplemente disfrutar lo que llevas años construyendo.
Contenido, redes y campañas de anuncios. Pero nunca antes de que lo anterior esté funcionando y medido. Pagar publicidad para traer gente a un negocio que todavía no alcanza a atender la que ya le llega es botar el dinero. Primero aprovechamos lo que tienes, después traemos más.
Conseguir un cliente nuevo cuesta varias veces más que venderle otra vez a uno que ya te compró. Reseñas, reactivación de clientes dormidos, recurrencia. Esto entra en el informe mensual de mejoras — no es un paso aparte, es parte de cómo optimizamos mes a mes.
Cada mes recibes el informe de tus números —cuántos te escribieron, cuántos compraron, cuánto se recuperó— y nos sentamos a decidir qué sigue. Lo que no esté funcionando se corrige, y cada tres meses hacemos una revisión a fondo, incluida la pregunta que más importa: ¿cuántos días seguidos podrías ausentarte hoy sin que caiga la facturación? Ese número es el que tiene que ir subiendo año tras año.
BETO es una de las herramientas que usamos para tapar la fuga — no es el servicio. Así atendería a un cliente tuyo a las once de la noche, con lo que tú definas que puede decir.
Nada de esto lo inventamos. La columna "antes" sale de una copia guardada por un tercero independiente (Internet Archive); la de "después", del sitio publicado hoy.
La auditoría encontró un sitio en Wix sin titular claro, un enlace de WhatsApp roto (sin indicativo de país), promesa de "24 horas" mientras la operación cerraba a las 6pm, y ningún registro del tiempo real de respuesta. Se reconstruyó el sitio, se corrigió cada hallazgo y se montó un agente de WhatsApp propio.
Una estimación basada en datos del sector, no una promesa de resultado.
Con base en lo que reportan negocios similares:
Entramos a trabajar contigo, no a mandar en lo tuyo. Estas son las reglas, y no cambian con el tiempo.
El dominio, la página, la ficha de Google, las cuentas de publicidad y el número de WhatsApp se registran a tu nombre. Nosotros entramos como usuarios invitados.
No manejamos claves bancarias, no recibimos pagos de tus clientes y no hacemos compras a tu nombre. La caja la sigues manejando tú.
Un valor mensual acordado desde el principio. Sin comisiones escondidas y sin porcentajes sobre tus ventas.
No firmas amarres ni cláusulas de salida. Sigues mientras te sirva, y el mes que no te sirva nos avisas y listo.
Cada propuesta te llega con los números al lado y la última palabra siempre es tuya. Nunca te ponemos frente a un hecho cumplido.
Nada queda como secreto nuestro. Dejamos escrito cómo funciona cada cosa, para que tú y tu gente lo entiendan y lo puedan manejar.
Sin letra pequeña y sin cifras inventadas antes de conocer tu negocio.
Cada negocio pierde clientes en un sitio distinto y por razones distintas. Por eso no publicamos una lista de tarifas: primero miramos qué se te está yendo y por dónde, y sobre eso te decimos qué hay que hacer y cuánto cuesta. Preferimos mirar primero y hablar de plata después.
No es un trabajo que se entrega y se acaba. Lo que contratas es que haya alguien pendiente de tu negocio todos los meses: revisando los números, corrigiendo lo que no esté dando y sentándose contigo a decidir qué sigue.
No hay que arreglar el negocio entero de una. Se arranca por lo que más plata te está costando hoy, que casi siempre es también lo más rápido de corregir. Ves el resultado y de ahí decides si seguimos con lo que sigue.
Si lo que estamos haciendo hoy todavía no está dando resultado, eso se corrige primero. No te vamos a proponer algo nuevo mientras lo de ahora no esté funcionando.
Te entregamos el informe con lo que encontramos y lo que te está costando cada cosa. El informe queda tuyo, así decidas arreglarlo por tu cuenta o con otra persona.
Nada de esto se vende suelto. Son las herramientas que usamos según lo que el diagnóstico muestre que hace falta, y en el peldaño en el que estés.
Tu página profesional publicada mañana, con tu dominio, botón de WhatsApp y carga en menos de 2 segundos. La ves funcionando antes de pagar.
Corregida y optimizada: categoría, fotos, horario real, mensajería directa activada.
Qué está frenando tus ventas, con nombre y apellido. Por fuera (web, redes, reseñas) y por dentro (cómo entran y se pierden tus clientes).
Responde en segundos, a cualquier hora, hace las preguntas que definas y separa al curioso del cliente serio. Ante una duda fuera de guion, no improvisa: te la pasa a ti.
Te avisamos al instante cuando alguien muestra interés real de compra, para que lo atiendas tú mismo mientras está caliente.
Para operaciones con varias personas atendiendo: todos los canales en una sola bandeja, con historial y sin mensajes que se pierdan entre dos manos.
Cada paso de la atención y la venta con un responsable claro, para que el resultado no dependa de quién esté de turno ese día.
Lo que hoy solo está en tu cabeza, documentado en lenguaje simple, para que cualquier persona nueva lo haga bien sin que tú se lo tengas que enseñar.
Tres o cuatro números que te dicen si el negocio va bien, revisables en dos minutos y desde donde estés, sin ser contador.
Facebook e Instagram, dirigidas a tu zona, para traer clientes compradores, no seguidores.
Mandas el video tal como salió de la cámara, lo devolvemos listo para publicar: subtítulos, cortes, encuadre corregido.
Tus números del mes, qué se hizo, qué funcionó y qué sigue. Una hora al mes que ordena todo lo demás.
Depende de lo que encontremos en tu negocio, y por eso el diagnóstico va primero. Lo que sí te podemos decir: el primer paso está pensado para pagarse solo. Si recuperas dos o tres trabajos al mes de los que hoy se te están yendo, el valor ya quedó cubierto. Esa cuenta la hacemos juntos con tus números, en el diagnóstico gratis.
Al contrario. Hoy, para que las cosas salgan bien, tienes que estar ahí — eso no es control, es estar amarrado. Cuando el negocio tiene procesos claros, las cosas salen como tú quieres aunque no estés mirando. Ahí es cuando de verdad controlas tu negocio, y no cuando el negocio te controla a ti. Las decisiones siguen siendo tuyas, siempre.
Una agencia normalmente te entrega trabajos puntuales: una página, unos anuncios, unos videos. Nosotros nos comprometemos con un resultado y nos quedamos midiéndolo mes a mes. Si algo no está sirviendo para que entren más clientes, se cambia o no se hace.
Ayuda, pero cuando alguien te busca en Google a las nueve de la noche, no te busca en Instagram. Y cuando te escriben ahí, ¿alcanzas a contestar de una?
Claro. El diagnóstico no te compromete a nada y el informe queda tuyo. Si después quieres arreglarlo por tu cuenta, nos parece bien.
No hace falta. Tú no tocas nada. Nos mandas tres datos por WhatsApp y te entregamos todo funcionando. Si algún día quieres cambiar el horario o el teléfono, nos escribes y lo cambiamos.
Tú defines qué puede contestar y qué no. Si alguien pregunta algo fuera de guion, BETO no se inventa nada: te pasa la conversación directamente. Y el precio siempre lo das tú, nunca el agente.
Pasa mucho, y casi siempre es por lo mismo: quedó bonita pero nadie la encuentra, o la encuentran y no hay cómo escribirle rápido. Te la revisamos gratis y te decimos con franqueza si vale la pena arreglarla o rehacerla.
El diagnóstico es gratis, toma dos minutos y el informe queda tuyo decidas lo que decidas. Es el primer paso para que un día el negocio funcione aunque tú no estés.
Quiero mi diagnóstico gratis